Esperando un día más para que Kim Jong-un le diga a Corea del Sur: “Happy April fools day!! (bitches…)”
Impresiona el Detour #21 de Jiménez
Artista boricua ganó premio de pintura en certamen italiano
lecturas inmamables
Esto es bien estúpido… pero bleh. Hay mucho que corregir todavía.
El apéndice del hombre
“Tota mulier in utero: she is womb”
Simone de Beauvoir (p.3)
Según Simone de Beauvoir, a través de la historia, el cuerpo femenino ha carecido de significado en oposición al del hombre; mientras el hombre se ve como absoluto, el sujeto, la mujer es su otro. A diferencia de la mujer, el hombre es capaz de pensarse independiente del sexo femenino, ella no puede identificarse sin antes definir o pensar el hombre. Por lo tanto, la mujer es definida por su función en relación al hombre; la mujer es un ser sexuado, ella es “el sexo” tanto el acto sexual como, el sexo literal opuesto al concepto hombre. (Beauvoir, 6)
Beauvoir explica como la categoría del Otro (concepto tomado prestado de Levinas) proviene de la conciencia. ¿Cómo así?, pues para poder identificarse como uno mismo, hay que oponerse a un grupo reconocido por uno mismo como el otro, el opuesto.
“[…] following Hegel, a fundamental hostility to any other consciousness is found in consciousness itself; the subject posits itself only in opposition; it asserts itself as the essential and sets up the other as inessential, as the object.
Beauvoir, p.7
Ningún sujeto se posiciona espontáneamente como el no esencial, no es el otro el que se identifica como el otro, continúa explicando Beauvoir (p.7), y tampoco identifica al uno (aquel inverso al otro), es el uno el que se identifica como uno mismo y por oposición identifica al otro. Sin embargo para el otro ser otro tiene que ser sujeto al punto de vista del uno. Esto podría remitirse a la cita de Lévi-Strauss que aparece al principio de la página 7, en la cual antropólogo y etnólogo explica que el paso de lo natural a lo cultural (que se trasmite al aspecto social, claro está) es definido por el hombre poder pensar en las relaciones biológicas como sistemas de oposición y dualidades. Desde el principio, Beauvoir intenta explicar la aparente desventaja o sumisión de la mujer (la que por definición parece ser el apéndice del hombre), dando ejemplos y citas de Aristóteles, Santo Tomás (¿de Aquino?), Bossuet, Michelet y Benda. En estos ejemplos, la mujer es vista como un hombre incompleto, un ser defectuoso y que para colmo es producto de un “hueso extra” que en el principio tenía Adán y el que Dios decidió sacárselo para crear entonces a la mujer, y así darle un “bowl” donde el hombre pudiera depositar sus “semillitas.” La mujer es el negativo del hombre y todos sus aspectos resultan ser igualmente nocivos.
A diferencia de otras luchas de clases, como la obrera, la mujer no tiene historia (p. 8), en comparación al negro estadounidense y el judío, las mujeres como colectivo no tienen religión, raíces o un espacio común (el ghetto, por ejemplo) entre ellas mismas. En contraste del esclavo, que se emancipa del amo (su otro el blanco dueño de esclavos) y el judío (cuyo otro es el antisemita) que lucha contra el discrimen, la mujer esta dispersa entre los hombres. Esto se debe a una necesidad biológica, que al igual del caso del esclavo, viviendo en una sociedad tiene también como repercusiones (pongamos el ejemplo del matrimonio) necesidades sociales, económicas y políticas. La mujer, por consecuencia carece del término nosotras, porque no se ha podido convertir en sujeto, organizarse e identificarse como un grupo, pues como mencionamos arriba la categoría nominal de mujer no es una minoría como el caso de los negros estadounidenses o los judíos y las diferencias en cuestión de clase, raza, religión, nacionalidad e ideales políticos son demasiado diversos entre ellas. La mujer, a causa de necesidades biológicas no se puede distanciar en un contexto cotidiano del hombre. La relación entre la mujer y su opresor es como ninguna de las anteriores, porque la división de sexos no fue un evento histórico como es el caso del holocausto o la esclavitud (Beauvoir, 8-9).
La necesidad biológica, el deseo sexual y la necesidad de posterioridad (tener descendientes), ha sido la razón principal por la cual la mujer no ha podido ser liberada de su opresor, es por eso que Minique Wittig en One Is Not Born a Woman, propone que la única manera de lograr liberar a la mujer es destruyéndola. Como también dice Beauvoir, la mujer es sujeto a las normas sociales, históricas y políticas asignadas por el hombre, pues ella sólo gana lo que hombre le concede. En reacción a esto, Wittig propone una sociedad lesbiana para escapar de la opresión masculina, ella entiende que la opresión proviene de la heteronormatividad, al ser la mujer un derivado del hombre. Al renunciar al hombre, la lesbiana renuncia a la mujer y su rol de género, en ese sentido, Wittig entiende que la lesbiana debe ser como el cimarrón.
fuuuuuuuuuuuuuuuuuck
Según mis sobrinos (quienes están viendo The Dark Crystal), en mi casa hay muchas películas “antiguas”.



